martes, 5 de enero de 2016

Si quieres construir un barco,
no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo.
Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho.
Antoine de Saint-Exupéry ( Lyon, Francia, 1900-1944)



ARTE PARA EL ENTORNO VITAL
Hibridación de experiencias multimediáticas
para la construcción colectiva  del entorno a través de la acción artística.

Publicado en Valera, el 23 de octubre de 2017


ARTE PARA EL ENTORNO VITAL está animada por las ideas de muchos pensadores, científicos y  artistas, entre los que se cuentan:

El músico Richard Wagner (Alemania 1813-1883) con su idea de un arte total que integraba en el drama, la música, la danza, la poesía, la pintura, la escultura y la arquitectura. “El verdadero esfuerzo del arte –manifestaba- es por tanto el de abarcarlo todo: quien está poseído por el verdadero impulso artístico desea alcanzar mediante al desarrollo máximo de su propia capacidad, no la glorificación de esa capacidad  propia, sino la del ser humano en el arte en general”.

El polímata, planificador urbanístico, educador, biólogo y botánico Patrick Geddes  (Ballater, Reino Unido, 1854-1932) con su idea del civismo como arte: “El civismo como arte, como norma a seguir, tiene que ver no con la U-topia sino con la Eu-topia: no con imaginar un lugar imposible donde todo este bien, sino con hacer lo máximo posible en todos y cada uno de los lugares, y especialmente en la ciudad en que vivimos”.

El fundador de la Bauhaus , arquitecto Walter Gropius (1883-1969), con su credo de la integración de las artes (artesanía, diseño, arte y arquitectura): “Arquitectos, escultores, pintores, ... debemos regresar al trabajo manual ... Establezcamos, por lo tanto, una nueva cofradía de artesanos, libres de esa arrogancia que divide a las clases sociales y que busca erigir una barrera infranqueable entre los artesanos y los artistas.”

El concepto de síntesis e integración de las arte de Carlos Raúl Villanueva (Caracas, Venezuela, 1900-1975), el arquitecto que diseña la Universidad Central de Venezuela (Patrimonio Cultural de la Humanidad, 2000), Villanueva creó una ciudad universitaria donde arquitectura, pintura, escultura e incluso la naturaleza,  cohabitan en un todo orgánico, privilegiando la calidad de vida de sus habitantes y visitantes. Villanueva sostenía que “La Arquitectura es un acto social por excelencia, arte utilitario, como proyección de la vida misma, ligada a problemas económicos y sociales y no únicamente a normas estéticas”.

Y el premio Pritzker 1999, arquitecto Norman Foster (Mánchester, Reino Unido, 1935), con su preocupación por la relación entre la arquitectura y el diseño: “El diseño está muy relacionado con la gente, con la comunicación, la motivación y quizás lo más importante con la capacidad de escuchar”, porque “Todo es diseño, y la calidad del diseño afecta la calidad de nuestras vidas”.


Como vemos, la obra de arte total (Gesamtkunstwerk) como idea germinal de Wagner, ha sido replicada  y enriquecida por muchos otros artistas a través del tiempo con extraordinarios resultados; sin embargo, llegados hasta aquí y para nuestros fines, reproponemos que el concepto de la obra de arte total, además de referirse a la integración y síntesis de varias  prácticas artísticas en la realización de una propuesta, incorpore la hibridación de experiencias multimediáticas y polisensoriales, en el uso de cualquier elemento artístico y extra artístico para la realización, tanto de la obra de arte como del diseño objetual en su más amplio desenvolvimiento.


De la Serie Espaciaturas. Laca acrílica /madera, 40 cm. x 40 cm. 2006. Colección Privada

Esto demanda que el artista de hoy, a la hora de conceptualizar una obra de arte y proyectar un objeto de diseño, debe desenvolverse en una lógica borrosa, paradójica y disruptiva para un desencadenante copiosamente fructífero. En cuanto estas ideas, la obra que he venido realizando hasta ahora se desarrolla en dos etapas: En la primera etapa, la obra se encuadra en un estilo geométrico, como una opción analítica del arte, la cual se refiere a la postura de un amplio y heterogéneo grupo de artistas que ha tomado partido por el análisis; es decir, que en el mismo instante que el artista realiza la obra de arte, produce una reflexión teórica sobre sus procesos mentales y procedimentales. En el pasado, esta actitud, llevada a los extremos empujó al arte por los atajos de un cientificismo estéril, pues dio preeminencia a nociones científicas por encima de los valores exclusivamente artísticos. Sin embargo, he tomado distancia de tales procesos de formalización determinista para poner de relieve  el aspecto eminentemente plástica de la obra; instituyendo una nomenclatura donde las instancias que forjan su estatuto sean repropuestas, a fin de emplazar un punto de ruptura desde la interioridad del objeto arte, definiendo así su sistema: el arte como sistema de expresión y la obra de arte como sistema de significación. Estas obras de estilo geométrico se continuarán indefinidamente en el tiempo, pues las mismas se desarrollan en más de treinta serie infinitas.
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La  segunda etapa se inició el año 2016 y representa una ruptura con obras que ya no obedecen a un geometrismo riguroso, sino que se ubican conceptualmente en un ámbito mucho más amplio que yo llamo entorno vital.El cambio se debe en parte a un fenómeno que se ha venido acrecentando desde los comienzos de este siglo XXI. El arte se ha convertido en un fenómeno multitudinario, miles de personas acuden en muchedumbres a disfrutar de las exposiciones en museos, galerías y espacios abiertos. Muchos críticos analizan este hecho con criterios anacrónicos, como” fenómeno de masas de la llamada industria cultural”, pero están muy lejos de la verdad, pues de lo que se trata ahora es del derecho que tienen los individuos y los pueblos de disfrutar, usufructuar y comprender el arte como un derecho humano de cuarta generación.

Así como las nuevas situaciones derivadas de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), impusieron la necesidad de repensar y consagrar el derecho a la información y al usufructo de la tecnología como un derecho humano de cuarta generación, lo mismo  reclamamos para el arte hoy día. Aunque la Declaración Universal de Derechos Humanos acordada el 10 de diciembre de 1948 establece en su artículo 27, punto 1 que “toda persona tiene derecho a gozar de las artes”, se hace necesario que el arte deje de ser un hecho meramente contemplativo y no exclusividad de unas élites ilustradas y económicas, para que se garantice expresamente el derecho a su adquisición y el acceso a herramientas metodológicas y cognoscitivas para comprender la obra de arte.

En este sentido ya se escuchan voces autorizadas. En 1996, Will Ramsay fundó en el suroeste de Londres The Affordable Art Fair, luego la impuso en otras ciudades del orbe y desde entonces la Feria se ha convertido en una experiencia global realmente ejemplar, donde miles de personas alrededor del mundo han tenido la posibilidad de adquirir obras de artistas relevantes a precios accesibles. Y recientemente el barón Guy Ullens de Schooten, coleccionista de arte, mecenas y fundador del Ullens Center for Contemporary Art de Pekín, fundación que ha asumido uno de los mayores retos con el objetivo de llevar el arte a las clases medias, «Ahora el arte es para las elites, las obras cada vez son más caras. No es accesible para las clases medias chinas»,  expresó el aristócrata coleccionista,  y añadió que tiene la intención de crear una estructura en Internet para su museo a fin de que estas personas puedan comprar arte más barato y de calidad.

Como la obra de arte y el diseño objetual, impactan a vastas mayorías y a su un entorno, proponemos también la noción de entorno vital, donde confluyan tres aspectos que hasta ahora han sido distanciados; es decir, el entorno natural (lo propio de la naturaleza), el entorno artificial (lo construido por el ser humano) y el entorno espiritual (la necesidad de trascendencia); así, el entorno vital, será entonces aquel recinto experiencial donde transcurre la existencia práctica y cotidiana del ser humano, permeada por una vasta red de interrelaciones provenientes de la naturaleza, el mundo objetual y el sentido de trascendencia.

En esta línea de pensamiento, ARTE PARA EL ENTORNO VITAL es una propuesta que presento como una hibridación de experiencias multimediáticas y polisensoriales, para la construcción colectiva del entorno del ser humano a través de una triple acción: la acción artística, la acción proyectual y la acción formativa. En la acción artística, conjuntar lo híbrido, lo multimedial y lo polisensorial, para que actúen como fulcros para alcanzar la integración y la síntesis de una pluralidad de prácticas artísticas y extra artísticas al momento de realizar la obra y de exhibirla es espacios públicos. En la acción proyectual, incorporar enfoques, soluciones, técnicas y materiales provenientes de campos eclécticos, disímiles y heterogéneos, que transmuten el diseño de un entorno objetual amigable. En la acción formativa, trabajar en la implementación de talleres especiales de formación artística dirigidos a educadores, animadores culturales y público en general, cuyo objetivo es facilitar herramientas práctico-conceptuales para la comprensión del fenómeno del arte, visto desde una triple perspectiva: la expresión artística como fenómeno transcultural, la obra de arte como objeto cultural de gran impacto en el entorno vital y el arte concebido como un derecho de cuarta generación que debe ser garantizado por el Estado.

ARTE PARA EL ENTORNO VITAL se objetiva a través de varios proyectos:
Arte Múltiple.
Proyectos expositivos para espacios públicos.
Proyectos a escala urbana.
Proyectos de participación con la arquitectura
Proyectos para eventos efímeros.
Proyectos para la Alianza Trisectorial.

Arte Múltiple
El artista ha venido desarrollando parte de su producción artística como obra múltiple, en pequeño y mediano formato, de este modo el arte está siempre al alcance de la gente, muchas veces con facilidades de pago.

Proyectos expositivos para espacios públicos
Proyectos diseñados para impactar artísticamente los espacios públicos y aquellos espacios privados que fungen como públicos (centros comerciales, estadios, arenas, centros de convenciones, etc.).

Proyectos a escala urbana
Diseño de obras que se integren a proyectos a escala urbana: fachadas de edificios, frontis de edificaciones, estadios, muros, pavimentos cercas, escalinatas, calzadas, o piezas concebidas para instalarse en jardines, plazoletas, calles, bulevares o corredores viales.

Proyectos de participación con la arquitectura
Diseño de obras que se integren a proyectos arquitectónicos como residencias, condominios, centros de negocios, centros de convenciones, complejos culturales, centros turísticos, hoteles, clínicas, spas, malls, etc. O piezas concebidas para instalarse en cercas, pisos, pavimentos, techos, cúpulas, muros, portones y ventanales, entre otros, o una instalación especial que se integre a un espacio en particular.

Proyectos para eventos efímeros
Obras pensadas para que la relación entre el arte y el espectador se fundan en virtud de la apertura de las fronteras polisensoriales, instauradas por el elemento espacio-temporal. Las experiencias efímeras casi siempre toman al espectador por sorpresa. Estas obras también se ejecutan por encargo para eventos de gran relevantecia internacional como cumbres internacionales, congresos, ferias, aniversarios, celebraciones, etc.

Proyectos para la Alianza Trisectorial
El artista trabaja en el marco de la Alianza Trisectorial, un esquema de responsabilidad compartida que integra los roles del Sector privado (empresas nacionales y extranjeras), el Sector civil (comunidad e instituciones de la sociedad organizada) y el Sector público (estado y entes multilaterales) a objeto de canalizar los recursos humanos, técnicos y económicos  que impulsen proyectos de inversión social, que fortalezcan y promuevan la calidad de vida de la sociedad. Los proyectos que el artista ofrece se refieren al aspecto educativo como talleres de formación artística y al emplazamiento de obras de arte público en espacios naturales y urbanos, públicos y privados, laborales y educativos.


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TEXTUS, tela para cortar

TEXTUS es una obra efímera de arte público del artista Jesús Manuel Moreno, producto de una alianza exitosa entre ARTE PARA EL ENTORNO VITAL y el Centro Comercial Plaza, ubicado en la ciudad de Valera, estado Trujillo, Venezuela.

Jesús Manuel Moreno. TEXTUS, instalación (de la Serie Tensoestructras).
Textil cosido y tensado, 1800 cm. x 400 cm., 2016.

Texto, del latín textus, que significa tejido, entramado. Es el participio pasado del verbo “texo, texere” que significa tejer, tramar, entrelazar. El verbo latino texere nos dio tejer y tejido en castellano. Su participio también nos dio contexto, hipertexto y pretexto. Por tanto “texto”  como discurso o enunciado oral o escrito en una relación de semejanza es una metáfora y esta metáfora se ha convertido en nombre con sentido propio independiente de su origen; así en tejido/texto, uno ha quedado para referirse  al entrelazado de filamentos y el otro al entrelazado de palabras.

Un tejido es el resultado de la acción de urdir o entrelazar un hilo o filamento de lana u otra fibra para construir una estructura, un  tapiz, por ejemplo. De manera semejante urdir o entrelazar sonidos constituye “palabras” y urdir o entrelazar palabras en conjuntos coherentes constituye estructuras de significación. En ambos casos se trata de un proceso de  “construcción” a partir de determinados elementos. Uno y otro, el artífice del tapiz, y el autor del texto, para llevar a buen término su entramado de vueltas y su entramado de frases y párrafos respectivamente, han de seguir y desarrollar el esquema previo.



TEXTUS se construye a partir de tres retazos de tela, unidos y cosidos por sus extremos para formar un gran retazo siguiendo la gradación como recurso configurativo. Eretazo de dieciocho metros de longitud se tensa tomando en cuenta su entramado textil, para ser instalado en un espacio público, mutando así en entramado retórico en virtud de un proceso de metaforización. Así, entramado textil y entramado retórico (la repetición) implantan un nuevo entramado de hilos invisibles; la tela, aunque no renuncia a su antiguo entramado textil, mantiene ahora vínculos ocultos con su nuevo entramado. Pero desde el momento en que también se escribe este texto como una reflexión crítica, se suma otro nuevo entramado, el entramado textual, estableciendo también vínculos ocultos con el entramado textil y el entramado retórico, fundando así el signo artístico. Aquí se instaura un primer nivel de complejidad, y todo con la participación del artista para entretejer una primeridad.  En el signo artístico queda encriptada la realidad con multiplicidad de significados potenciales; siguiendo al físico David Bhomm, autor del libro “El orden implicado”, digamos que el signo artístico con su multiplicidad de significados potenciales, es un “orden plegado implícito” que existe en estado no manifiesto y que constituye la base sobre la cual descansa toda realidad, pues el arte es una modalidad de expresión de lo real.

Luego, entramado textil, entramado retórico y entramado textual instauran un segundo nivel de complejidad, y todo con la participación del espectador para entretejer una posteridad. Ahora la realidad encriptada como “un orden plegado implícito”, se despliega ante el espectador como “el orden desplegado explícito”, donde las propiedades de los objetos, que se encontraban ocultas y entrelazadas, se manifiestan ahora a través de doblamientos y desdoblamientos.


En la experiencia artística,  la obra de arte es el punto de partida para el artista y el punto de llegada para el espectador; el artista quien ejecuta la obra, sufre esta experiencia como primeridad, pero el espectador sufre la misma experiencia como posteridad. La obra queda así a medio camino entre el artista y el espectador, vinculada por hilos invisibles con su juego de ecos, resonancias y espejos, donde las pluralidades se replican ad infinitum en la ipseidad y la otredad para cimentar la alteridad, «Siempre fuiste mi espejo. Quiero decir que para verme tenía que mirarte», cantaba Julio Cortázar en su poema “Bolero”.



El signo artístico no existe separado del observador, mejor debiéramos decir observador–participante, evocando las palabras del físico colega de Einstein, John Wheeler citadas por Gregg Braden en su libro “La Matriz Divina”; Wheeler denunciaba que antes el hombre observaba el universo desde afuera, separado como por un vidrio templado de quince centímetros, pero "Ahora hemos aprendido del mundo cuántico que incluso para observar un objeto tan minúsculo como un electrón, debemos destrozar ese vidrio templado: tenemos que ponernos en contacto con el otro lado... Entonces, el antiguo término de observador debe ser sencillamente tachado de los libros, y debemos añadir la nueva palabra: participante." Y como sea que la ciencia cuántica con sus revolucionarios descubrimientos ha terminado de resquebrar para siempre las bases del edificio reduccionista construido por Descartes, Newton y Darwin y Freud, entre otros,  asignándole ahora preeminencia al observador en la construcción de la realidad; por tal, hoy más que nunca, el espectáculo de la obra de arte no tiene razón de ser sin la presencia activa de este espectador-participante, de modo que artista, obra y espectador se funden en una unidad indivisible para participar del juego plegamiento-desplegamiento del signo artístico.


A manera del conclusión, hacemos nuestra la palpitante afirmación de Gregg Braden: “Somos los artistas y somos la obra de arte. Por muy absurda que esta idea pueda parecerle a muchas personas, es precisamente el punto crucial de las mayores controversias entre algunas de las mentes más brillantes de la historia reciente”.

Como lo sospechamos desde un principio, en TEXTUS, hay mucha tela para cortar…

Jesús Moreno, Valera, madrugada del 17 de noviembre de 2016